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Ser Humildes Con El Agua: Una Escasez de Agua Mundial |
© iStockphoto.com/neotakezo ¿Qué pasaría si una porción substancial de la población del mundo no pudiera obtener la cantidad suficiente de agua potable diariamente? ¿Sería una crisis global? ¿Debe este problema tener prioridad sobre otros asuntos internacionales tales como la educación, las políticas comerciales o aún el hambre en el mundo? La respuesta es “sí” porque según un Informe de la Organización de Protección del Medio Ambiente, los seres humanos pueden vivir aproximadamente 30 días sin alimento pero sólo 7 días sin agua. El H2O es el recurso vital más inmediato en términos de salud y calidad de vida. El agua es esencial no sólo para desarrollo humano sostenido sino también para el desarrollo sostenido de toda la vida en la Tierra. Actualmente cerca de 1 billón de los 6,6 billones de habitantes estimados en el mundo carecen de acceso a agua potable, sostenida y coherentemente, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (www.census.gov/ipc/www/popclockworld.htm) (UNESCO). Y ese número aumenta cada día. Mucha de la culpa de esta escasez mundial es de la combinación potencialmente mortal de la guerra, la sequía, la falta de cooperación entre gobiernos, el conflicto sobre derechos del agua y propiedad de suministros de agua, y la falta general de fondos, y la organización para crear y/o sostener las reservas de agua, las capacidades de tratamiento y transporte. Además, la demanda creciente de agua causada por el crecimiento demográfico y el consumo creciente continuado, junto con el suministro decreciente de este recurso no renovable a causa del uso industrial, la expansión urbana y otros dispositivos sintéticos, hacen del abastecimiento de agua un asunto de seguridad nacional y el tipo de asunto por el cuál las personas luchan en las guerras. El simple hecho es que la demanda de agua ha crecido seis veces desde 1.900, dos veces la tasa de crecimiento demográfico. Bien sea a causa del crecimiento de tamaño de los hogares promedio, cambios en prácticas de saneamiento o producción de más productos que requieren el uso de agua, tal tendencia no puede continuar sin escasez en otras regiones del mundo. Mientras americanos y europeos presumen que esa agua fluirá de un grifo, menos de la mitad de Asia y un cuarto de África tiene acceso al agua conducida por tuberías a través de conexiones domésticas. El agua conducida por tuberías en las casas promedia cerca del 85 por ciento para el 20 por ciento más rico de la población, comparado con el 25 por ciento entre el 20 por ciento más pobre. Aunque el asunto de la escasez de agua es verdaderamente global, los golpes más duros se viven en países en vías de desarrollo (especialmente en África), los países menos desarrollados, mediterráneos y pequeñas islas en desarrollo. Estas poblaciones afrontan los mayores desafíos para lograr objetivos tales como suministro adecuado de agua y sistemas para el desarrollo sostenible a causa de asuntos acumulativos, incluyendo la falta de fondos, los desafíos geográficos y la logística. Algunos pueden argumentar que esto es simplemente un caso de “los que tienen” y “los que no tienen”. Pero este argumento no es lógico. Los “que tienen” serían generalmente aquellos con acceso a un sistema confiable, seguro y fácilmente disponible de agua, en gran parte gracias a factores ambientales y a la posición socioeconómica de una específica ubicación geográfica. Sin embargo, aún ciudades ricas, tales como Londres, Inglaterra y el estado de Florida en los Estados Unidos, están afrontando ahora escasez de agua. De hecho, Florida está en medio de su más crítica escasez de agua jamás vivida, (www.sfwmd.gov/ site/ index.php?id=1) con áreas interiores aisladas a pesar de alguna mejora con las lluvias de la zona del litoral. Mientras tanto, los verdaderos “pobres” son aquellos que viven en áreas áridas y/o contaminadas sin los medios de emigrar a una fuente de agua dulce. Por ejemplo, más de dos tercios de la población entera de Etiopía no tiene acceso a agua dulce. (www.unesco.org/water/wwap/wwdr2/pdf/wwdr2_ch_14.pdf).
© iStockphoto.com/Lingbeek Cerca de la mitad de las personas en países en desarrollo están sufriendo en algún momento dado algún un problema de salud causado por la falta de agua y el déficit sanitario. Los servicios inadecuados de agua potable son características claves de la pobreza con implicaciones graves para una población local: muerte, enfermedades y desarrollo económico demorado. Casi dos de cada tres personas que carecen de acceso a agua potable sobreviven con menos de 2 dólares al día; con uno de cada tres viviendo con menos que 1dólar al día. (www.globalissues.org/TradeRelated/Facts.asp). Estas implicaciones no son aisladas ni estos incidentes son independientes unos de los otros. Mientras factores legítimos contribuyen a liderar la escasez de agua, todos los argumentos y las opiniones aparte, concurren a algo tan básico y esencial como que el agua potable no es un privilegio reservado para miembros del G8 ni para los que la pueden pagar. Es un derecho que debe ser concedido a cada ciudadano de nuestro planeta. Añadido a la situación actual, si uno fuese a considerar el impacto ambiental de problemas tales como el calentamiento global en el asunto del abastecimiento de agua, el panorama se amplía. El efecto proyectado del calentamiento global sobre la subida del nivel del mar en los próximos 10 años causará un aumento significativo de de sal en el agua dulce. Este peligro es independiente de la tendencia continua de la contaminación del agua en muchas líneas divisorias de aguas locales, regionales y nacionales. Por ejemplo, hasta la fecha, 33 de los 50 Estados de los Estados Unidos han publicado consejos acerca del consumo de pescado a causa de la contaminación de mercurio en el agua (water.usgs.gov/wid/FS_216-95/FS_216-95.html), que es causada principalmente por centrales eléctricas que queman carbón.
© iStockphoto.com/Vankina El consumo excesivo de agua es otro asunto. Los norteamericanos usan cerca de 400 litros de agua al día (www.wateraid.org/international/what_we_do/statistics/default.asp) o 104 galones. Para poner esto en perspectiva, considere que la cantidad de agua usada cada día por el norteamericano promedio llenaría completamente un refrigerador-congelador doméstico, grande. En contraste, el europeo promedio utiliza sólo la mitad de esa cantidad diariamente; y el individuo promedio en el mundo usa sólo 10 litros o 2,6 galones diariamente para beber, lavar y cocinar. Aparte del hecho que los norteamericanos promedio usan 40 veces el promedio mundial de agua utilizada cada día, la disposición de agua de consumo es una cuestión aparte con un promedio de 6 litros por lavado. Se ha progresado en el asunto del consumo de agua en Estados Unidos. La legislatura de California, por ejemplo, está considerando una cuenta que promovería el uso de inodoros sin agua, que ahorraría estimativamente 8 billones de galones de agua dulce en la próxima década (www.dailycal.org/sharticle.php?id=21342). La idea del inodoros sin agua puede parecer en principio insalubre, pero es verdaderamente el tipo de ingeniosidad y saneamiento mezclado con la conservación que ayudará a limitar las prácticas de consumo de la mayoría de los americanos y eso creará un efecto llovizna, metafóricamente y literalmente, en ahorro de agua. Según Randy Goble, el vicepresidente de mercadeo para Falcon Waterfree Technologies (www.falconwaterfree.com), “Urinarios libres de agua trabajan en forma similar a urinarios estándar, dependiendo de la gravedad para llevar el desecho hacia abajo del desagüe y por la plomería. La noción de que se necesita agua para limpiar la orina con el propósito de saneamiento es un mito, según varios estudios independientes que muestran que los urinarios libres de agua hospedan cinco veces menos bacterias que urinarios que se limpian con agua.” Productos tales como los fabricados por Falcon Waterfree Technologies utilizan una barrera que consiste en un sellador líquido biodegradable que actúa como una trampa de un sólo sentido para permitir el paso del desecho por el desagüe. El resultado es una solución no-mecánica, que no utiliza agua y que es más higiénica, cuesta menos para instalar y operar que los urinarios con agua para limpiado, ahorrando un promedio de 40.000 galones por año por urinario. Las iniciativas de conservación del agua con sentido común tales como la de California y otra del Ejército de los EEUU prometen eliminar esta limpieza innecesaria, liberando billones de galones de agua para propósitos esenciales. Imagínese el impacto de reemplazar cada urinario estándar con urinarios libres de agua en cada gobierno, institución corporativa y educativa. Para poner esto en perspectiva, un urinario libre de agua ahorrará suficiente agua al año para que 219 personas beban 8 vasos de agua al día, que es la cantidad recomendada por la mayoría de los profesionales médicos. ¿Ahora que la severidad del asunto del agua potable ha sido establecida y la urgencia para la acción hacia la solución está más allá de solamente una necesidad de presión, qué puede hacerse al respecto? Según el experto en asuntos internacionales de agua Jerome Delli Priscoli, Ph.D., del Instituto para Recursos de Agua del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EEUU. (www.iwr.usace.army.mil), la respuesta se centra en la acción individual, en vez de esperar cambios que vengan de arriba hacia abajo. En un artículo de Agua Internacional (Water International) publicado en el 2.004, Delli Priscoli afirmó: “Nuestra demanda de recursos de agua no se conforman a fronteras jurisdiccionales tradicionales. La base ética del profesionalismo ahora se mueve del paternalismo al consentimiento informado. La participación es un medio de adaptar y de hacer que nuestras instituciones democráticas trabajen mejor en este contexto. Pero la participación está ayudando también a reinventar nuestra cultura cívica”. Esta filosofía podría resolver el asunto de escasez de agua por medio de una llamada individual a la acción – una autorización por la gente, para la gente. El agua no es reclamada como un destino manifiesto ni en base a que el primero que llegue será servido. El agua es un derecho inalienable – un derecho humano que es requerido no sólo para sobrevivir sino para prosperar. Está dentro de nuestro poder de preservar este derecho para toda la vida. Hacer menos que eso sería inconsciente e imperdonable. Así, todos los ciudadanos tienen que reclamar y tomar parte activa en hacer que los sistemas democráticos, así como las otras formas de gobierno, reinventen la manera en que ellos ven, observan y usan el agua para alcanzar esta meta básica. Esto puede ser hecho no sólo por individuos sino también por ciudades, y Estados. El primer paso es sencillo: para aumentar activamente el acceso a agua potable en la Tierra mientras se disminuye el uso diario innecesario de agua. El segundo paso es un poco más complejo: trabajar para cambiar nuestras actitudes y opiniones acerca del derecho de forma tal que, colectivamente, podamos asegurar un futuro mejor para la población del mundo.
© iStockphoto.com/EricHood Cada día se puede hacer una diferencia en el combate a la escasez de agua mundial mediante la práctica de sencillas medidas de conservación y reduciendo el consumo innecesario de agua en casa. Una persona, o una familia, pueden hacer la diferencia utilizando algunos de los consejos para el uso y conservación del agua en el interior y al aire libre que se citan más abajo: Qué hacer adentro:
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